CATALANES CASTELLANOHABLANTES POR LA SECESIÓN DE CATALUÑA Esta web es el espacio virtual de un colectivo de catalanes que, teniendo al castellano como lengua materna y de uso habitual, proponen la secesión de Cataluña del resto de España
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viernes, 11 de mayo de 2012
Un documental fantástico que alguien debería subtitular en castellano.
lunes, 31 de octubre de 2011
GREGORIO PECES-BARBA COMO SÍNTOMA
Gregorio
Peces-Barba es un prestigioso político y jurista español. Durante el franquismo
fue un gran defensor de los derechos humanos y de la democracia, lo que le
costó ser detenido en 1971 y castigado a no poder ejercer la abogacía durante
una época. Se afilió al Partido Socialista cuando este partido aún era ilegal
y, ya en democracia, fue elegido Diputado, llegando a ser el Presidente del
Congreso durante la legislatura 1982-1986. Es uno de los siete redactores de la
vigente Constitución Española y de su amplio currículum intelectual destaca su
doctorado “cum laude” de la Universidad Complutense de Madrid y el haber sido
el rector de la Universidad Carlos III durante 18 años.
El
pasado 28 de octubre de 2011, en una conferencia que daba como invitado de
honor del Congreso de la Abogacía (actividad organizada por el Consejo
General de la Abogacía Española, que es el órgano representativo, coordinador y
ejecutivo superior de los Colegios de Abogados de España), Gregorio Peces-Barba dijo, medio en
serio y medio en broma, que tal vez a España le habría ido mejor si en el siglo
XVII se hubiera quedado con Portugal y renunciado a Cataluña. También llegó a
decir, ante la posibilidad de que Cataluña iniciara un proceso independentista,
que “no sé cuántas veces hubo que bombardear Barcelona, pero creo que esta vez
se resolverá sin necesidad de bombardearla”. Posteriormente ha pedido disculpas y
reiterado que todo fue una broma.
Es bastante
sintomático que este ilustre y eminente jurista (lo digo sin ironía) haya hecho esas declaraciones. Respeto
al señor Peces-Barba, tanto por su currículum intelectual como por su
trayectoria personal, pero no acepto sus disculpas. Y no las acepto porque no
considero que sus reflexiones sean un insulto. No son más que una nueva prueba
que demuestra que la mejor opción para las relaciones entre España y Cataluña pasa
por la secesión. Lo único que le pido es que no rebaje el nivel de sus
declaraciones y diga que sólo son una broma o una metedura de pata. El hecho de
ser él quien es y de hacerlas en el entorno en el que las hizo no lo permite.
Lo que dijo no es una mera anécdota, sino que pone de manifiesto que una
importante mayoría de españoles, al margen de su nivel intelectual o
adscripción política, no se siente cómodo con los catalanes. Es algo visceral,
arraigado en sus más profundos sentimientos. Y eso a pesar de los años en los
que Cataluña ha contribuido a la modernización de España, tanto desde el punto
de vista intelectual como económico (15.000 millones al año subvencionando al
resto del Estado).
Finalmente,
me gustaría hacerle una demanda Gregorio Peces-Barba. Le pido, por favor, que, una
vez asuma la realidad de las relaciones España-Cataluña y lo artificial que
resulta mantenerlas unidas en un único Estado, contribuya, desde sus amplios
conocimientos jurídicos y su prestigioso historial político, a aportar fórmulas
para que se pueda realizar la secesión catalana de la forma más pacífica y
beneficiosa posible.
ELPHARI
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secesión
miércoles, 12 de octubre de 2011
Podemos mantener unos vínculos especiales con España
Cataluña
ha formado parte de España y ha compartido su historia común durante cientos de
años. Aunque en muchas ocasiones las relaciones entre ambos territorios han
sufrido múltiples crisis (en los últimos 400 años, España ha intervenido
militarmente en Cataluña unas dos veces por siglo), existen unos fuertes vínculos
innegables.
Nuestro
colectivo, además, está unido a España por razones familiares, personales y de
sincero afecto. Por ello, nos gustaría que la Cataluña independiente que
imaginamos tuviera, desde el primer momento, unas relaciones vecinales especiales,
en sentido positivo, con España.
Nuestra
voluntad, incluso, es mantener vínculos estables con España en ámbitos de toda
índole, que pueden ir desde la participación de los deportistas
catalanes en las competiciones deportivas españolas a la inclusión de las
cadenas españolas de televisión en la parrilla televisiva catalana. Podemos,
incluso, llegar a acuerdos para formar parte de un ejército común. De todas
formas, somos conscientes de que esta voluntad de mantener elementos comunes es
cosa de dos y podemos entender que, en un primer momento, el arraigado
anticatalanismo español pueda ser un obstáculo.
ELPHARI
ELPHARI
La relación económica entre Cataluña y España es injusta
El sistema fiscal español está centralizado (con la
excepción del País Vasco y Navarra, que cuenta con un régimen propio). Así, a
grandes rasgos, los impuestos se pagan al Estado, que con ese dinero realiza
gasto e inversión pública a lo largo de España, o lo redistribuye para
financiar a las administraciones autonómicas, diputaciones y ayuntamientos, que
con ese dinero también realizan gasto e inversión pública en los territorios de
su competencia. Para ser aún más exactos, hay una parte del dinero recaudado
que se queda directamente en el territorio, como pasa con los impuestos y tasas
de los Ayuntamientos (aunque bajo legislación del Estado, que los define y
concreta los porcentajes que se pueden cobrar) o el 50% de la cuota íntegra del
IRPF. Pero la parte más importante la recauda directamente el Estado. Este
sistema no es único de España, sino que, con sus particularidades, también se
aplica en la mayoría de los países.
Para calcular una balanza fiscal interterritorial se debe
calcular, por un lado, todo el gasto e inversión pública efectuada en un
territorio por todas las administraciones que actúan en él, y por otro, todos
los ingresos por impuestos que se han generado en ese mismo territorio. En el
caso de la balanza fiscal autonómica española, el importe de los impuestos
pagados por los ciudadanos y empresas de Cataluña es mucho mayor que el total
de gasto e inversión pública en Cataluña. Se genera, entonces, el denominado
déficit fiscal catalán.
En resumen, el déficit fiscal catalán es el dinero que se
recauda en Cataluña pero que se gasta en el resto de España. Aquí hay que decir
que se producen déficits fiscales interterritoriales en prácticamente todos los
países.
Hasta 2008 no hubo una cifra oficial estatal del déficit
fiscal catalán. Aunque existían los cálculos hechos por la Generalitat y varios
estudios de expertos financiados por universidades, empresas, asociaciones y
fundaciones privadas, el Estado se resistía a hacerlo público “por razones de
interés general”. Finalmente, en 2008 se público la hasta ahora único cálculo
de balanza fiscal autonómica, aunque referido al año 2005.
Debido a la dificultad técnica de calcular la balanza fiscal
autonómica, los resultados de la Generalitat y los de los diversos estudios no
coincidían, aunque se movían en una horquilla razonable. Los datos estatales de
2005 publicados en 2008 (que son, repito, los únicos que el Estado ha aportado
hasta ahora) tampoco coinciden con otros estudios del mismo año, pero las
diferencias tampoco son muchas: según el estudio estatal, el déficit se cifra
en el 8,7% del PIB, mientras que para la Generalitat era del 9,8% y para la
Fundación Josep Irla del 10,2%. Y aquí también hay que decir que cuesta mucho
encontrar en otros países porcentajes de déficit interterritorial similares (de
hecho, se acerca a los porcentajes de relación económica metrópoli-colonia).
Para que se entienda mejor, estamos hablando de un déficit
fiscal de alrededor de 15.000 millones de euros al año. Y algunos estudios
posteriores sostienen que el déficit ha aumentado en los últimos años.
Como 15.000 millones de euros es una cifra tan grande que
cuesta imaginarla vamos a dar ejemplos que ayuden a entenderla:
- Un
hospital mediano (de 200 camas y convenientemente equipado) cuesta unos 75
millones de euros. Se podrían construir 200 al año.
- Un
centro educativo cuesta unos 5 millones. Se podrían construir 3.000 al año.
- La
desalinizadora más grande de Europa (la del Prat del Llobregat, que abastece de
agua a Barcelona) costó 160 millones en 2009. Se podrían construir casi 100 al
año.
- Una
autovía de Lérida a Gerona costaría 1.200 millones al año. Se podrían construir
12 al año.
- La
nueva terminal del aeropuerto de Barcelona costó 1.300 millones de euros. Se
podrían construir casi 12 al año.
- Una
línea de tren de alta velocidad de Lérida a Gerona costaría 7.500 millones al
año. Se podrían construir 2 al año.
- El
coste de las inversiones realizadas a lo largo de varios años en Barcelona para
los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 fue en total de 4.800 millones de euros.
Se podría tener un gasto así tres veces al año.
Pero todo ese dinero ha ido a otras zonas de España. La
conclusión es obvia: en España se ha gastado por encima de sus posibilidades a costa de que en
Cataluña vivamos por debajo de nuestras posibilidades.
No
queremos, sin embargo, que parezca que la opción secesionista es una postura
meramente egoísta y poco solidaria. Entendemos la solidaridad interterritorial
por la que las zonas ricas han de contribuir al desarrollo de las más
necesitadas. Pero el 9 o 10% de PIB catalán que cada año contribuye a financiar
el gasto y las inversiones en España es excesivo. En Alemania está legislado
que el déficit fiscal entre los lands no puede ser superior al 4%, en Estados
Unidos el máximo permitido es del 2,5%, los limites en Canadá y Australia son
del 2%. Y además, Cataluña es la comunidad autónoma que, en su conjunto, tiene
los impuestos más elevados de España.
El economista Xavier Sala- Martín, de la Columbia
University, lo resume así: “Hay países, como Estados Unidos, en el que se pagan
pocos impuestos y se obtienen pocos servicios a cambio; Hay otros, como Suecia,
en el que se pagan muchos impuestos y reciben muchos y buenos servicios a
cambio. Catalunya es un fenómeno insólito porque paga muchos impuestos pero
obtiene muy pocos servicios a cambio”
ELPHARI
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impuestos,
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