La
secesión de Cataluña que queremos no tiene base identitaria, sino que se
fundamenta en razones básicamente prácticas, a partir de constatar que la
permanencia en España produce más desventajas que beneficios.
El
nacionalismo como ideología política, en cambio, parte de la idea de que “la
nación” es el máximo referente identitario de una comunidad política y la base fundamental
que otorga la legitimidad para constituir un Estado soberano propio.
Para
nosotros, el concepto “nación” es complejo y permite múltiples interpretaciones
(se puede hablar, incluso, de “nación de naciones”). La propia palabra “nación”
(que proviene del término latino “natio” y que se podría traducir como “nacimiento”)
ha tenido muchos significados a lo largo de la historia. Pensamos que en el
siglo XXI, en plena mundialización, cuando las culturas, las economías y las
políticas de todos los rincones del planeta están cada vez más interconectadas,
hablar de nación, de soberanía, de independencia, incluso de Estado, es estar
alejado de la realidad.
De
todas formas, y para que quede claro, consideramos que Cataluña es una nación
en el sentido clásico de la palabra. La razón fundamental de esta afirmación es
que existe un consenso amplio y generalizado entre los catalanes de que así es.
ELPHARI
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